Ya tiene dos meses, dos semanas y cinco días. Es una fierecilla. Por la mañana cuando nos ve se pone como loco (y nosotros también). Le sacamos el desayuno y da unos saltos que pa qué. Luego todo es jugar sin parar, corre como un loco con su hueso, con su pelotita, de allá para acá. A veces salta a cuatro patas como un cervatillo ¡es graciosísimo!
