
Definitivamente, la fiebre Kitty ha vuelto. Había visto de todo: ropa, toda clase de material de papelería, móviles,… pero, cuando al pasar por delante del escaparate de una tienda de instrumentos musicales vi esta “monada” de guitarra, no me lo podía creer ¿A que son súper lindas?. Dan ganas de aprender a tocarlas, así que yo, dentro de veinte o treinta años, cuando haya aprendido a tocar el piano mínimamente bien (cosa que encuentro difícil) me apuntaré a una de éstas (que aún más difícil me parece), jeje…
Se las quería enseñar a la Carol, que está empezando con su guitarra. ¡Seguro que le encantan!
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